domingo, 27 de mayo de 2012

Domo de la Roca y Templarios -4- Angel Almazan


¿Fue el Santo Sepulcro o fue La Ascensión el modelo seguido para el Domo de La Roca en Jerusalén? ¿Acaso lo fueron ambos…?  ¿Hubo algún otro santuario cristiano que influyó especialmente para que el Domo de la Roca se construyese y decorase como lo fue..? Vamos a tratar de dilucidarlo en este artículo que forma parte de los ensayos publicados en este blog y en Soriaymas sobre La Roca y La Ascensión.

Primero vamos a ponerles fechas a los edificios y resumir sus aspectos formales básicos.



- El primer edificio bizantino del Santo Sepulcro lo manda construir el emperador Constantino en el año 333, cuyas estructuras fundamentales a señalar aquí son una basílica de tres naves, un claustro con tres pórticos en el que estaba la roca del Gólgota al aire libre y, seguidamente, la iglesia en rotonda de la Anástasis  (Resurrección) donde se situaba en su centro el sepulcro de Cristo y con un domo abierto al cielo.
 El modelo arquitectónico existía ya en la Italia romana y en el territorio oriental que tenía ya a Constantinopla como su capital imperial.


-  Imbomon, la primitiva iglesia de la Ascensión de Cristo en el Monte de los Olivos, se construyó a partir del 378 mediante una fundación de la matrona romana Pomenia. 
Como se había construido antes una iglesia (Eleona) a unos cien metros también en torno al año 333, se alzó ahora una iglesia menor, circular y con domo igualmente abierto al cielo, en cuyo centro se rendía culto a una piedra con insculturas de los pies de Cristo en el momento de comenzar su Ascensión (según la tradición cristiana) y que estaban protegidas por una estructura igualmente circular. Por tanto Imbomon debió tomar como modelo arquitectónico formal al Santo Sepulcro, con las readaptaciones consiguientes, aparte de ser de mucho menor tamaño.
Diversos avatares sufrieron ambos edificios, siendo destruidos y reconstruidos durante las centurias siguientes, persistiendo la rotonda en ambos casos. 

Y llega el Islam.
 No vamos a entrar ahora a analizar la teoría oficial y las teorías contemporáneas occidentales revisionistas acerca de nacimiento del Islam y de la figura de Muhammad (Mahoma), sino que nos vamos a atener a la versión oficial.  El segundo califa, Omar Ibn-al-Khatab (634-544), tras cercar Jerusalén y capitular su patriarca Sofronio en el año 638 erige un pequeño santuario de madera en torno a la “roca del sacrificio de Abraham” en el Monte Moria. Para judíos y cristianos es el lugar en el que Abraham iba a sacrificar a su hijo Isaac por mandato divino, siendo reemplazado finalmente por un cordero; para los musulmanes en cambio quien iba a ser sacrificado no era Isaac sino Ismael, el hijo que la esclava Agar concibiera de Abraham, y del cual derivan los ismaelitas o agarenos, esto es, los árabes (sarracenos= alejados de Sara, la esposa bíblica de Abraham).
Posteriormente el califa omeya Abd-al-Malik decide construir un edificio de primer orden que fuera la envidia de la cristiandad y del judaísmo, el Domo de la Roca, conocido en el Islam como Qubbat al-Sakra ("Cúpula de la Roca"), que se concluye hacia el 691-692. El Islam todavía no ha tenido tiempo de configurar su propio estilo artístico y adolece de falta de maestros de obras, canteros avezados, artesanos del mosaico, etc... Así que recurre a expertos bizantinos para tal obra, los cuales alzan el Domo de la Roca siguiendo modelos totalmente bizantinos en su planta y alzado, así como en la decoración.
Oleg Grabar estima que el modelo arquitectónico que tuvo presente el califa fue, ante todo, el Santo Sepulcro, “Omphalos” (Centro del Mundo) de la Cristiandad.
André Grabar en su libro “La iconoclastia bizantina” (1957) dice: “Este célebre edificio tiene un carácter particular, que lo distingue de las demás mezquitas omeyas y, por el contrario, lo acerca más a los santuarios cristianos de Jerusalén y de Tierra Santa. En efecto, se trata de un edificio con forma octogonal levantado en el emplazamiento de un `lugar santo, el peñón de Abraham. La arquitectura es su estípite monumental: un deambulatorio acodado enmarca el peñón, mientras que una cúpula lo domina como un ciborio. En este monumento todo evoca la tradición cristiana de Palestina: en primer lugar, la idea, porque nada es más típico de la Palestina cristiana que las ‘memoriae´ conmemorativas de `lugares santos, que resguardaban; después la forma, puesto que los edificios-relicarios en los ´lugares santos´ eran a veces construcciones de planta central y, sobre todo, polígonos”.
Se ha intentado explicar el motivo de la construcción de un monumento como Qubbat al-Sakra por la necesidad político-económica-religiosa que tenía Abd al-Malik en aquellos momentos de eclipsar a La Meca, donde su autoridad estaba siendo puesta en entredicho por el anticalifa Abdallah Ibn Zubair, ofreciendo así como meta de peregrinación islámica este nuevo enclave, apartando a los musulmanes así del peregrinaje a la Kaaba que estaba en manos del anticalifa. Pero lo cierto es que siguieron realizándose peregrinaciones a la Kaaba.
Igualmente se ha afirmado que se construyó para conmemorar la Ascensión (mi`raj) del Profeta (Muhammad) por los diversos Cielos hasta muy cerca de la Faz de Allah, pues se consideraba que fue desde el peñasco cultual del Domo de La Roca desde donde “ascendió” Muhammad, por lo que Qubbat al-Sakra era una especie de martyrium, un edificio cultual conmemorativo de una hierofanía-teofanía. Además la arquitectura del Domo de la Roca sigue claramente modelos martiriales cristianos (aparte de coincidir sus medidas modulares geométricas, como puede leerse en Soriaymas). Pero no está nada claro que “el lugar de veneración más lejano” (mashid al-aqsa) coránico al que fue Muhammad en su Viaje Nocturno para experimentar la Ascensión fuese Jerusalén, y más concretamente el peñasco cultual del monte Moria. Así, por ejemplo, Bujari y Taburi consideran que hay otros posibles enclaves.
La inscripción árabe de 240 metros de longitud de larga contemporánea de la construcción del Domo de la Roca parece apoyar las tesis de quienes, como Oleg Grabar, afirman que tiene una función totalmente propagandística del Islam, como la totalidad del edificio: “Tiene un doble significado. Por un lado tiene un carácter misionero; es una invitación bastante insistente  a someterse a la nueva y definitiva fe, que acepta a Jesús y a los profetas hebreos entre sus precursores. Al mismo tiempo es una afirmación de la superioridad y fuerza de la nueva fe y del estado basado en ella”.
Así que Oleg Grabar, a partir de estas conclusiones y otras que no ha lugar citarlas aquí, considera que La Roca, en el propósito del califa Abd al-Malik, más que para los musulmanes estaba construida para tomar posesión simbólica del monte Moria y como monumento abierto a judíos y cristianos para “acoquinarles”. “El único aspecto puramente islámico, las inscripciones, estaban en su mayor parte en lugares donde apenas eran visibles. Porque, dejando aparte las asociaciones musulmanas que aparecen en la creación de la Cúpula de la Roca, el objetivo principal del edificio era el de ser un monumento para no-musulmanes. Con todas las ramificaciones de su simbolismo, era un edificio inmanente que estaba al servicio de unas necesidades contemporáneas concretas, de las cuales la más importante era demostrar a la población cristiana (especialmente a la iglesia ortodoxa) que aún pensaba a menudo que el dominio musulmán era un contratiempo temporal, que el Islam había llegado para quedarse”, afirma Oleg Grabar.
“A medida que Abd al-Malik consiguió reprimir los peligros de la intervención bizantina y las disensiones internas, este ocasional significado de la Cúpula de la Roca perdió importancia. Empezaron a aparecer cuestiones religiosas y asociaciones piadosas puramente islámicas que, con bastante rapidez, transformaron la Cúpula de la Roca y todo el área del Haram en el santuario totalmente musulmán que sigue siendo desde entonces”, concluye.
Oleg Grabar estima que el modelo arquitectónico que tuvo presente el califa fue, ante todo, el Santo Sepulcro, omphalos (Centro del Mundo) de la Cristiandad.
Por su parte, André Grabar (curiosamente comparte el mismo apellido que Oleg) en su libro “La iconoclastia bizantina” (1957) considera que el ejemplo arquitectónico del Domo de la Roca fue el “martyrium” de La Ascensión. Leámosle: “La mezquita de la Cúpula de la Roca se parecía sobre todo a la `memoria´ de la Ascensión: monumento constantiniano, santuario alzado en el mismo Jerusalén y también en la cima de una colina; también resguardaba un fragmento del suelo tan venerado como una reliquia, y era un octógono que constituía una especie de ciborio monumental”.
André Grabar no debía tener todos los datos suficientes sobre la historia de la evolución arquitectónica del “martyrium” de La Ascensión ya que la planta octogonal no la tuvo hasta la época de los cruzados (muy probablemente en la década de 1140, según se desprende de las excavaciones arqueológicas realizadas en 1959 y 1964).

A la izquierda, la Anástasis del Santo Sepulcro, a la derecha, el núcleo central de La Roca
Ahora bien, ante todo de lo que hay que darse cuenta es que lo fundamental en los tres casos es una roca sagrada que se constituye en el punto central de la construcción que la custodia cual reliquia excelsa. Esa roca sacra, testigo de hierofanías-teofanías-epifanías, es protegida en primer lugar por una estructura que la circunda, y después yendo hacia fuera puede haber o no una o varias estructuras que la rodean en forma de círculo o polígono. Asimismo, la roca sacra objeto de cratofanías de gran importancia religiosa, se encuentra justo en el centro del Eje vertical que, alzándose hacia el cielo ascensionalmente, está arquitectónicamente plasmado por el óculo abierto del domo (cuando no está cerrado) o por la clave de bóveda. Evidentemente subyace un simbolismo esotérico extraordinario en esta conjugación de elementos arquitectónicos que autores como René Guénon o A.K. Coomaraswamy han sabido exponer sabiamente y del que ahora no podemos ocuparnos en este artículo. Lo que importa en estos momentos es constatar que estas características se dan en los tres edificios que son objeto de este artículo.
Y aunque André Grabar erró al asignar la forma octogonal a La Ascensión como contemporánea de la fecha constructiva del Domo de La Roca, no erró del todo en considerar que había sido el templo referente principal, aunque no supo ver el trasfondo doctrinal que, en nuestra opinión, así lo evidencia y que no es otro que “incompatibilidad total de dogmas doctrinales” entre lo que significaba el Santo Sepulcro para el cristianismo y lo que el Corán manifiesta al respecto.
¿Cómo iba el califa Abd al-Malik a consentir que los bizantinos cristianos constructores del Domo de la Roca tomasen como modelo fundamental la Anástasis-Rotonda del Santo Sepulcro cuando este edificio rinde memoria a dos pasajes de la historia cristiana de Jesús totalmente repudiados por el Islam, cual son la muerte y resurrección de Jesús? El Corán niega que fuese Jesús el crucificado y niega su muerte en el Gólgota y posterior resurrección, esto es, rechaza plenamente el dogma de la redención de la humanidad por la muerte y resurrección de Cristo.
En cambio, el Islam sí acepta que Jesús “fue elevado” por Dios (ascendido a los cielos en la creencia popular), y por eso siguen permitiendo que los cristianos oficien misa y otros ritos de su fe en el Día de la Ascensión de Cristo dentro de la capilla homónima del Monte de los Olivos y en el patio que la rodea, siendo tal zona de propiedad de la mezquita islámica que se construyó al lado. Incluso hay una leyenda musulmana que explicaba la existencia de los dos pies inscritos en la roca de la capilla de Imbomon aduciendo que el izquierdo correspondía a Jesús y el derecho a Muhammad, los cuales ascendieron al unísono en el mismo instante, de ahí que la huella pétrea del pie existente en el Domo de la Roca corresponde en verdad a Muhammad y no a Jesús (de esta forma, decían los turcos en el s. XIX, quedaba justificado que tal huella de Muhammad se hubiese extraído de La Ascensión y llevada al Domo de la Roca).
¿Y cómo contrarrestar la historia cristiana de la Ascensión de Cristo –tal como se narra en los Evangelios y en los Hechos de los Apóstoles-, sino localizando la gran Ascensión “mística” (en “cuerpo imaginal”, que diría Henri Corbin) de Muhahhmad por los “cielos” para recibir el “Corán” y llegar a poca distancia de la Faz de Allah en la misma Jerusalén, en la cúspide de otro cerro y no de un monte cualquiera sino en el monte Moriah y, además, en el mismísimo peñón de Abraham..?
¿Por qué entonces se adoptó la forma ochavada y no la circular en el Domo de la Roca? La pregunta, a primera vista,  parece justa pero es inexacta o incompleta. Antes de nada, fijémonos bien en el “núcleo central” de Qubbat al-Sakra. ¿Qué vemos..? En el centro horizontal e inicio del Eje vertical se encuentra el peñón de Abraham y de la Ascensión (mi´raj) de Muhammad, y en la primera estructura arquitectónica que la rodea no es un octógono, sino un grupo de columnas que sirven de apoyo al tambor circular. Es en la demarcación de la línea del deambulatorio donde encontramos el primer octógono, circundado a su vez por la fachada octogonal. Por tanto el “núcleo central” arquitectónico es un círculo en torno a la roca que, en alzada, se transforma en una cúpula, como acaecía en La Ascensión y en la Anástasis (que tenían los domos abiertos al cielo en su parte superior).
Capilla de la Ascensión de Jesús, dibujada en el siglo XIX
Aún así hay que explicar el por qué de las dos líneas octogonales (arcadas deambulatorias y fachada). Ciertamente la planta octogonal era muy querida por los arquitectos cristianos, que copiaron este modelo del mundo romano-bizantino. El simbolismo del ocho se hallaba muy vinculado al Bautismo, sacramento importantísimo en los primeros siglos del cristianismo, como lo refleja San Ambrosio, Dionisio Areopagita y San Agustín sin ir más lejos. No era una “ceremonia festiva” como lo es hoy día en España, sino un auténtico rito iniciático que simbolizaba la muerte a lo profano y la resurrección a la espiritualidad cristiana, o sea, que era la Puerta de acceso a la Gracia dispensada por Dios a todo bautizado y su acogimiento por la “Madre Iglesia”, entre otras cosas. Demasiados significados trascendentales cristianos tenía el octógono como para que el califa Abd al-Malik no lo tuviera igualmente en consideración para redundar en su “apropiación simbólica” del espacio sacro que ocupara el antiguo Templo de Salomón.
Por otro lado, poco después del año 680, se ornamentó la nave de la iglesia de Belén -que como templo constantiniano había tenido un ábside octogonal- con mosaicos bizantinos en los que se exaltaban algunos dogmas cristianos, especialmente el de Jesús como Hijo de Dios, segunda “persona” de la Trinidad. Así que Abd al-Malik contrarrestó este arte musivario en el 692 con el del Domo de la Roca, y quizás incluso realizado por el mismo taller de artesanos, tal como propone André Grabar.
Si a estas consideraciones aquí expuestas se incorporan las propuestas esbozadas por algunos investigadores contemporáneos en su revisionismo de la génesis del Islam y del papel desempeñado por los califas omeyas, podrían deducirse algunas conclusiones que omitimos y a las que sin duda podrá llegar el lector avezado.
Nota adicional:
En este artículo no entramos a interpretar el esoterismo islámico inherente al ocho y, por consiguiente, a los octógonos en la construcción (planta y cúpulas ochavadas), de las que nos hemos ocupado profundamente en dos libros muy especialmente (Claves masónicas de los maestros constructores. De Córdoba al Camino de Santiago Navarro ---  Guía espiritual y artística de San Baudelio).

Enlaces relacionados: 
- El módulo geométrico del Domo de la Roca es bizantino-romano

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